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Barcelona, 24 de julio de 2025.-
Con motivo del Día de las Abuelas y de los Abuelos, que se celebra el 26 de julio, la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (COCEMFE) reconoce y agradece el papel esencial que muchas personas con discapacidad desempeñan en sus familias como abuelos y abuelas. Además, reivindica el derecho de este grupo social a vivir un envejecimiento activo, digno y en igualdad de condiciones, con los apoyos necesarios para ejercer sus derechos plenamente.
COCEMFE destaca que este reconocimiento no solo debe ser simbólico, sino traducirse en políticas públicas que garanticen una vida plena y autónoma también durante la vejez. Muchas personas con discapacidad, a pesar de enfrentarse a importantes barreras físicas, económicas y sociales, ejercen un rol fundamental como figuras afectivas, referentes familiares y, en muchos casos, cuidadores principales de sus nietos y nietas.
El Estudio de investigación sobre la situación de las personas con discapacidad desde la perspectiva del envejecimiento, realizado por COCEMFE, pone de manifiesto la falta de correspondencia entre lo expuesto en el marco legislativo y la implementación del enfoque social en las políticas públicas. Las personas entrevistadas apuntaron que el modelo asistencial perdura en los patrones de atención en los equipamientos sociales.
“El envejecimiento de las personas con discapacidad no puede seguir siendo ignorado por las políticas públicas”, afirma el presidente de COCEMFE, Anxo Queiruga. “Es necesario reconocer esta etapa de la vida como clave en la trayectoria vital de muchas personas con discapacidad, que deben contar con todos los apoyos, recursos y oportunidades para vivirla en plenitud”, añade.
En este contexto, COCEMFE recuerda que actualmente se encuentra en tramitación parlamentaria la reforma de las leyes de discapacidad y de autonomía personal, una normativa a la que COCEMFE ha realizado aportaciones, siendo algunas de ellas incorporadas en el anteproyecto aprobado la semana pasada en el Consejo de Ministros. COCEMFE continúa realizando incidencia a través de los grupos políticos para que durante el trámite parlamentario se continúe mejorando el texto de manera que todos los derechos de este grupo social reconocidos por la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad de Naciones Unidas estén verdaderamente garantizados en todas las etapas de la vida.
“Esperamos que esta reforma sirva para romper con el modelo asistencialista aún vigente y promueva un enfoque de derechos, accesibilidad y apoyos personalizados, también en la vejez”, destaca Queiruga. “Las personas con discapacidad tenemos derecho a envejecer con dignidad y sin vernos obligadas a renunciar al rol familiar ni a nuestra autonomía”, remarca.
“Las pensiones bajas, los hogares inaccesibles, la falta de apoyo para las tareas del día a día y la ausencia de medidas específicas en salud, vivienda o servicios sociales provocan situaciones de exclusión severa en muchas personas con discapacidad”, advierte Queiruga, que hace hincapié en que “las personas mayores con discapacidad tienen derecho a seguir tomando decisiones, participar en la comunidad y contar con los apoyos necesarios para hacerlo”.
En este sentido, COCEMFE quiere destacar algunas de las medidas recogidas en el Estudio de investigación sobre la situación de las personas con discapacidad desde la perspectiva del envejecimiento dirigidas a promover un envejecimiento inclusivo y activo. Entre ellas se encuentra incorporar la discapacidad de forma transversal en todas las políticas de envejecimiento; garantizar servicios de asistencia personal adaptados a personas mayores con discapacidad; aumentar la accesibilidad en las viviendas y el entorno urbano, especialmente en zonas rurales; mejorar el acceso a tecnologías de apoyo, salud, transporte y recursos comunitarios, y promover programas de envejecimiento activo, formación digital y actividades culturales accesibles.
Asimismo, COCEMFE defiende que es necesario impulsar políticas públicas que garanticen recursos para acciones de prevención que anticipen y reduzcan las situaciones de dependencia asociadas al envejecimiento, especialmente en personas con discapacidad. Esto implica actuar de forma temprana para evitar el deterioro de la salud, la pérdida de autonomía o la intensificación de las discapacidades ya existentes, mediante medidas específicas como la promoción de entornos accesibles, el apoyo en la vida independiente y la autonomía personal, el fomento de la actividad física y la atención sanitaria ajustada a las necesidades en un entorno sociosanitario que asegure una atención coordinada y de calidad”.
“Una sociedad que cuida a sus mayores, y especialmente a quienes tienen más necesidades de apoyo, es una sociedad que apuesta por lo más básico: el respeto a la dignidad humana y de los principios de justicia e igualdad. El envejecimiento con discapacidad debe ser una de las prioridades política y social”, concluye Queiruga.